"HECHOS Y NO DOGMA"

22/02/2018

SIGNIFICADO FUTURO DE LA INVESTIGACIÓN

 

Al terminar este capítulo [el 12: “La psicoterapia centrada en el cliente en su contexto de investigación”] quisiera formular algunos comentarios sobre preguntas tales como “¿Hacia dónde nos conduce este proceso?”; “¿Qué objeto tiene toda esta investigación?”.

Pienso que su principal importancia reside en el hecho de que la existencia de conocimientos acerca de la psicoterapia verificados objetivamente provocará la desaparición gradual de las “escuelas” de psicoterapia, inclusive la centrada en el cliente. A medida que se conozcan mejor las condiciones que facilitan el cambio terapéutico, la naturaleza del proceso de la psicoterapia, los factores que la bloquean o inhiben y los resultados característicos del tratamiento en función del cambio en la personalidad o en la conducta, se atribuirá menos importancia a las formulaciones dogmáticas y puramente teóricas. Las diferencias de opinión, los distintos procedimientos terapéuticos y los diversos juicios emitidos acerca de los resultados dejarán de ser un simple tema de debate o discusión y se someterán a verificación empírica.

En la medicina actual no existe una “escuela de tratamiento penicilínico” opuesta a alguna otra. Por supuesto, existen diferencias de juicio y opiniones dispares, pero también hay confianza en que éstas serán resueltas en un futuro próximo, mediante investigaciones cuidadosamente planificadas. De igual manera, pienso que para resolver diferencias, la psicoterapia se volcará hacia los hechos y no hacia el dogma.

La investigación en este terreno debería dar origen a una psicoterapia cambiante y cada vez más efectiva, que no tendrá ni necesitará un nombre específico, ya que habrá incorporado lo que los hechos hayan demostrado acerca de cualquier orientación terapéutica.

Tal vez debería terminar acá; no obstante, deseo agregar unas palabras dirigidas a aquellos que aborrecen la investigación en un terreno tan delicado, personal e intangible como la psicoterapia. Hay quienes piensan que al someter una relación tan íntima a un examen objetivo de alguna manera se la despersonaliza, se la despoja de sus cualidades más esenciales, se la reduce a un frío sistema de hechos. Quisiera señalar que hasta el momento no han sido ésos sus efectos, sino que se ha observado lo contrario. Las investigaciones más exhaustivas demostraron que los cambios significativos del cliente tienen que ver con experiencias muy sutiles y subjetivas (elecciones internas, mayor unidad en la persona total y un sentimiento diferente acerca de uno mismo). Algunos estudios recientes sugieren que el terapeuta más eficiente es auténtico y cálidamente humano, y sólo le interesa comprender cada uno de los sentimientos de esa persona que surge en su relación con él. Indudablemente, no hay nada que indique que el terapeuta frío, intelectual, analítico, que se preocupa exclusivamente por los hechos, sea eficaz. Una de las paradojas de la psicoterapia es que para profundizar sus conocimientos en este terreno el individuo debe someter sus creencias más apasionadas y sus convicciones más firmes a la verificación impersonal de la investigación empírica, pero para ser eficaz como psicoterapeuta sólo debe emplear estos conocimientos para enriquecer y acrecentar su sí mismo subjetivo, y luego ser ese sí mismo, libremente y sin temor, en su relación con el cliente.

 

Carl Rogers: El proceso de convertirse en persona (1961)

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